María Magdalena: la mujer que acompañaba a Jesús de Nazaret

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María Magdalena es uno de los personajes más famosos de la historia. Se la conoce por haber formado parte del círculo más íntimo de seguidores de Jesús de Nazaret. Sin embargo, sus apariciones en el Nuevo Testamento son relativamente escasas en comparación con su fama. Concretamente, María Magdalena aparece en muy pocos episodios de la Biblia. ¿A qué se debe que la discípula de Magdala sea tan famosa?

En este post te explicamos todo lo que se sabe (y un poco más) sobre María Magdalena.

María Magdalena en la Biblia

Los evangelios canónicos —Marcos, Mateo, Lucas y Juan—  presentan a Jesús de Nazaret como un rabino itinerante que recorre las adeas y ciudades de Galilea rodeado de seguidores. Una peculiaridad de la predicación de Jesús es que también aceptaba mujeres en su grupo de discípulos. Una de estas mujeres fue María, oriunda de Magdala.

Jesús exorciza a María Magdalena

El evangelio de Lucas es el único de los cuatro evangelios canónicos que recoge este episodio. Según la fuente lucana, María Magdalena era una mujer natural de Magdala, una ciudad judía a orillas del mar de Galilea. En una de sus visitas a la región, Jesús curó a varias mujeres entre las que estaba María Magdalena y de la cual extrajo siete demonios. Desde entonces, María Magdalena comenzó a seguir y a proveer materialmente a Jesús:

Le acompañaban los doce y algunas mujeres que habían sido curadas de enfermedades y espíritus malignos. María, llamada Magdalena, de la cual habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes (Lucas 8, 1-3).

Lucas describe a María de Magdala junto a un grupo mayor de mujeres —Juana, Susana y otras— que acompañaba a Jesús y a sus discípulos y «les servían con sus bienes». Nada en el texto revela a qué se dedicaban María o las demás mujeres ni de dónde conseguían los bienes con los que servían a Jesús y a los apóstoles. Se ha especulado mucho al respecto de la función de este grupo de mujeres.

La investigadora Jennifer Ristine, directora del Instituto Magdalena, ha postulado a raíz de las excavaciones arqueológicas que Magdala, situada a orillas del mar de Galilea, era un enclave relativamente rico. Su teoría al respecto de María Magdalena es que «era una mujer adinerada en un pueblo económicamente bien posicionado». Su libro, Mary Magdalene: Insights From Ancient Magdala, puede adquirirse en Amazon.

Según la tradición lucana, María Magdalena se convirtió en seguidora de Jesús tras un exorcismo en el que el maestro de Nazaret le extrajo siete demonios.

En la crucifixión y sepultura de Jesús

Marcos, Mateo y Juan mencionan que María Magdalena estuvo presente durante la crucifixión de Jesús en el monte Gólgota, junto a otras mujeres que habían llegado con él desde Galilea:

Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo; entre ellas María Magdalena y María la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo (Mateo 27, 55-56).

Primera testigo de la resurrección de Jesús

No solamente estuvo presente durante su crucifixión, sino que además fue la primera en ver a Jesús resucitado, conforme a la tradición pospascual:

Resucitado al amenecer del primer día de la semana, se apareció primero ante María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaba de duelo y llorando» (Marcos 16, 9-10)

Es evidente que María de Magdala tuvo un papel fundamental en la formación de la primera comunidad cristiana de Jerusalén, puesto que es una de las principales protagonistas de los acontecimientos pospascuales de Jesús: crucifixión, muerte y resurrección. 

María Magdalena en los evangelios apócrifos

El personaje de María aparece también en los evangelios que han quedado fuera del canon bíblico cristiano. Se trata de escritos de la Iglesia primitiva que por diversas consideraciones no fueron declarados «canónicos» y, por tanto, no fueron admitidos en la versión final del Nuevo Testamento. Entre estos evangelios apócrifos destacan el evangelio de Pedro, el evangelio de Tomás, el evangelio de Felipe y el evangelio de María Magdalena.

Evangelio apócrifo de Tomás hallado en la Biblioteca de Nag Hammadi en que se menciona la relación de Jesús con María Magdalena

Evangelio de Pedro

El evangelio de Pedro — atribuido al apóstol, pero escrito por un autor desconocido del siglo II d. C.— menciona a María Magdalena en su papel de testigo de la resurrección:

Al rayar el alba, María Magdalena, discípula del Señor, tomando consigo a varias de sus amigas, fue con ellas al sepulcro en que había sido depositado. Y eligió esa hora por temor a los judíos, los cuales estaban inflamados de cólera, y ella no había hecho sobre el sepulcro del Señor lo que las mujeres acostumbran a hacer con los muertos y con los seres queridos. Y las visitantes temían que los judíos las viesen» (Evangelio de Pedro, XII, 1-4).

El marcado lenguaje antisemita de la narración imposibilita que el autor de este evangelio apócrifo haya sido Pedro. Serapión de Antioquía y Eusebio de Cesaria hacen referencia al evangelio de Pedro en sus obras, condenando parte de su contenido por considerarlo herético.

Evangelio de Tomás

Simón Pedro les dijo: «¡Que se aleje Mariham de nosotros!, pues las mujeres no son dignas de la vida». Dijo Jesús: «Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros los hombres: pues toda mujer que se haga varón entrará en el reino del cielo (Evangelio de Tomás , línea 114).

A pesar de lo enigmático y desconcertante del pasaje, existe cierto consenso entre los investigadores en que el personaje de «Mariham» hace referencia a María Magdalena.

Evangelio de Felipe

Las menciones más polémicas se encuentran, sin duda, en el evangelio de Felipe:

Tres mujeres eran las que caminaban continuamente con el Señor: su madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera. María es, en efecto, el nombre de su hermana, su madre y su compañera (Evangelio de Felipe, línea 32).

La compañera de Cristo era María Magdalena. El Señor amaba a María más que a todos sus discípulos y la besaba frecuentemente en la boca. Los demás le dijeron: «¿Por qué la amas más que a todos nosotros?» El Salvador respondió y les dijo: «¿A qué se debe el que no os quiera a vosotros tanto como a ella? (Evangelio de Felipe, línea 55).

El evangelio de Felipe llama «compañera» de Jesús a María Magdalena y afirma que éste «la besaba frecuentemente en la boca».

Este polémico pasaje ha dado origen a un sinfín de interpretaciones que vinculan de manera amorosa y conyugal a Jesús de Nazaret con María Magdalena.

¿Qué hay de verdad en estas teorías?

María Magdalena, ¿esposa de Jesús?

El redescubrimiento del evangelio de Felipe en la biblioteca de Nag Hammadi, en 1945, fue el disparador de la teoría de la relación marital entre Jesús y María Magdalena. Diversos autores y escritores, como Dan Brown en su novela El Código Da Vinci, han explotado este polémico recurso.

La Última Cena de Leonardo Da Vinci, obra utilizada por Dan Brown en su novela El Código Da Vinci
3 argumentos a favor
  1. Evangelio de Felipe – El principal argumento a favor de que María Magdalena era la esposa de Jesús de Nazaret es el evangelio de Felipe, en que se la menciona como su compañera. Además, en este y otros evangelios apócrifos de carácter gnóstico se menciona que Jesús besaba a María Magdalena en la boca.
  2. Evangelios canónicos – Otro argumento a favor de que era la mujer de Jesús es que en los evangelios canónicos la figura de María está muy presente en la vida de Jesús y, sobre todo, en la etapa de su crucifixión, muerte y resurrección. Los defensores de este punto argumentan que solamente su mujer estaría tan presente en esos momentos tan decisivos.
  3. Contexto histórico – Por último, un tercer argumento es que en el Israel del siglo I d. C. era poco común que un hombre judío, especialmente si era rabino como Jesús, haya permanecido soltero durante toda su vida. Los defensores de este argumento sostienen que, para el judaísmo, casarse y tener hijos es uno de los mandamientos más importantes de la Torá. Por tanto, sería incoherente que Jesús haya predicado y enseñado la Torá inclumpliendo uno de sus principales preceptos.
4 argumentos en contra
  1. Ritual de iniciación – Entre las comunidades de cristianos gnósticos, el beso sagrado era un ritual de iniciación. Que Jesús besara a María Magdalena en la boca no significaría en ningún modo que tenían una relación sentimental, pues también lo hacía con otros discípulos como Santiago. En este sentido, la relación que se establecía en dicho ritual era una relación de maestro-discípulo. Una pareja espiritual en la que, conforme al pensamiento gnóstico, era revelada la sabiduría. Los detractores de la teoría del matrimonio entre María Magdalena y Jesús consideran, además, que el beso entre Jesús y sus discípulos es una proyección de las prácticas rituales gnósticas del siglo II, y no refleja la realidad de la época de Jesús.
  2. Maestro de hombres y mujeres – Los que se apoyan en el hecho de que María Magdalena estuvo presente en los últimos momentos de vida de Jesús omiten que no era ella la única mujer. Muchas otras mujeres viajaron desde Galilea a Jerusalén, porque Jesús tenía tanto discípulos como discípulas.
  3. Contexto histórico complejo – El matrimonio es uno de los 613 mandamientos de la Torá. La mayoría de los judíos de todas las épocas han cumplido este precepto, así como también el de tener hijos. Sin embargo, siempre han existido casos de judíos que no se casaban. Un ejemplo de esto es el caso de los esenios, un grupo judío que vivía en el desierto y cuya comunidad estaba compuesta por solteros. No es del todo descabellado pensar que Jesús de Nazaret, que pudo haber tenido en su formación cierta influencia esenia, haya vivido toda su vida sin casarse.
  4. ¿Por qué precisamente María Magdalena? – En el grupo de seguidores de Jesús había muchas mujeres. Nada —absolutamente nada— en la narración de los evangelios indica que Jesús tuviese una relación especial con María Magdalena, en comparación con las demás mujeres. Marta y María de Betania, hermanas de Lázaro, también fueron dos mujeres muy cercaas a Jesús. Tan cercanas que Jesús y sus discípulos pasaban la noche en su casa durante su peregrinación a Jerusalén. En resumen, no hay ningún motivo para creer que, en caso de que Jesús haya contraído matrimonio, su mujer haya sido María Magdalena y no otra mujer.

Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra

María Magdalena ha sido a lo largo de la historia identificada con otros personajes del Nuevo Testamento. Uno de ellos es la mujer adúltera que, según el evangelio de Juan, Jesús salva de la lapidación:

Los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La Ley de Moisés nos manda apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? […] Como insistían en preguntarle, se enderezó y les dijo: «Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra» (Juan 8, 3-7).

El anterior pasaje, que se registra únicamente en la fuente joánica, no menciona el nombre de la mujer adúltera. Sin embargo, el imaginario colectivo lleva por lo menos quince siglos asociando a María Magdalena con aquella mujer.

Fue el papa Gregorio I quien, a finales del siglo VI, estableció que la pecadora y la mujer de la cual Jesús expulsa siete demonios son la misma persona. A pesar de esta aseveración, desde un aspecto exclusivamente textual no existe ningún indicio en las fuentes de que, en efecto, María Magdalena y la pecadora sean la misma mujer.

Esta confusión entre ambos personajes goza de bastante popularidad. La siguiente escena de la película La Pasión de Cristo de Mel Gibson es un ejemplo de ello:

María Magdalena en el Talmud

El Talmud de Babilonia, obra principal del judaísmo rabínico, también menciona a María Magdalena:

Original hebreo-arameoTraducción
בן סטדא בן פנדירא הוא אמר רב חסדא: בעל סטדא בועל פנדירא בעל פפוס בן יהודה הוא אמו סטדא אמו מרים מגדלא שיער נשיא היא כדאמרינן בפומדיתא סטת דא מבעלה
¿Por qué lo llamaron ben Stada, cuando era hijo de Pandira? Rav Hisda dijo: El marido de su madre, que actuaba como su padre, se llamaba Stada, pero el que tenía relaciones con su madre y lo engendró se llamaba Pandira. ¿No era el marido de su madre Papos ben Yehuda? Su madre se llamó Stada y él fue nombrado ben Stada en honor a ella. ¿Pero no era su madre Miriam, quien trenzaba el cabello de las mujeres? Eso no es una contradicción. Más bien, Stada no era más que un apodo, como dicen en Pumbedita: Porque se apartó (setat da) de su marido.
Talmud de Babilonia, Shabat 104b

El Talmud realiza en este pasaje un juego de palabras entre «Magdala», la ciudad en la que nació y vivió María Magdalena, y «megadela», un término en arameo que se puede traducir como «trenzadora de cabello». Este título se adjudicaba a aquellas mujeres de mala reputación, adúlteras o prostitutas.

Además, en magnífica armonía con el papa Gregorio I, la tradición rabínica señala también a María Magdalena como adúltera. Este fragmento del Talmud, sin embargo, debe interpretarse dentro del contexto de la controversia judeocristiana de la época. Los rabinos copiaron aquí una tradición cristiana con el único objetivo de criticar al propio cristianismo.

El valor de las menciones a María Magdalena en el Talmud es, por tanto, escaso desde una perspectiva histórica. Sirven más que nada para contextualizar las tensas relaciones teológicas entre el judaísmo y el cristianismo en los siglos V y VI d. C.

Magdala, una ciudad judía a orillas del mar de Galilea

Mar de Galilea, donde se encuentran las ruinas de la ciudad de Magdala, de donde es María Magdalena

La investigadora Jennifer Ristine, autora de María Magdalena: percepciones desde la antigua Magdala, está convencida de que la discípula de Jesús de Nazaret, lejos de ser una prostituta, era una «mujer adinerada».

Sus conclusiones se apoyan en las excavaciones arqueológicas realizadas en la antigua Magdala.

En Magdala se encontraron una sinagoga del siglo primero, una representación del templo de Jerusalén, baños rituales, casas y un puerto. En la calle que corría por el sur de la sinagoga e iba en dirección al mar se encontraron evidencias arqueológicas de la industria de salazón del pescado y de la producción de garo, una salsa de pescado preparada con vísceras fermentadas de pescado muy extendida en la gastronomía romana.

Asimismo, se encontraron varias construcciones que tienen entre cuatro o cinco tinas en torno a un suelo pavimentado, y unas escaleras que descienden a un pozo con agua. Estas estructuras son muy semejantes a las que se encuentran en otros lugares dedicados a la salazón del pescado y a la producción de garo.

María Magdalena, entre las fuentes y la arqueología

Las evidencias arqueológicas demuestran que Magdala era un enclave comercialmente próspero gracias a su puerto y a la indistria del pescado.

Historiadores clásicos como CicerónFlavio Josefo y Plinio el Viejo hablan también de una ciudad llamada en griego Tariquea (Ταριχαία), ubicada a seis quilómetros de Tiberiades, famosa por su producción de pescado salado. Los estudiosos consideran que Tariquea es el nombre griego de Magdala (Μαγδαλά).

Esto concuerda con los evangelios sinópticos, que describen a María Magdalena como una mujer acomodada que servía a Jesús de Nazaret y a sus discípulos con sus bienes.


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